Historia de un pueblo imaginario

Historia de un pueblo imaginario

  • En un mundo imaginario existía un país imaginario, al norte de ese país, a las márgenes de un río, como tantas otras ciudades en el mundo, fuese real o imaginario, se fundó un pueblo imaginario; de sus aguas dependía el sustento, pues, hay que decir, este pueblo se creó en un desierto imaginario. Dicho río, con sus crecientes y sus caudales, nutrían los suelos convirtiéndolos en cultivables, y así, por unos siglos, floreció este pueblo imaginario.

  • Este pueblo, devenido en ciudad imaginaria, con su historia y sus familias, tan acostumbrado estaba a ver el rio imaginario que de pronto dejó de notarlo, como toda cosa que, a fuerza de rutina, cae en el olvido.

  • Con el paso de los siglos, en ese mundo imaginario, la avaricia de unos cuantos, permitida por la ignorancia y la apatía de otros muchos, se olvidó de cuanto dependían de esos ríos y esos mares y esos bosques y esos todo; esos pocos querían tener mucho, algunos llegaron a tener tanto y más, que aquello que podían necesitar en miles de años, solo vieron el dinero: cuánto vale un árbol, cuánto vale un lago, cuánto vale un tigre, cuánto vale un niño.

  • Cegados por tan oscura avaricia destruyeron todo, fuese real o imaginario. Y allá, en ese pueblo imaginario, construido al borde de un río imaginario de aquel norte de un país imaginario, no fue distinto, y en aquel río antes fuente de vida, se vertieron los desprecios, ignorancias y avaricias: un día en forma de basura, otro en forma de aguas negras, al siguiente mucho escombro y al siguiente el pavimento, y al siguiente y al siguiente… Hubo aquellos que de ello se llevaron los millones, construyeron grandes casas y compraron grandes autos, se nombraron ellos mismos gobernantes, diputados, secretarios, respetables ciudadanos.

  • ¿Y los otros esos muchos? A esos muchos tan solo les quedó el recuerdo de un río imaginario, donde antaño, ciertamente, con sus padres los domingos se nadaba, se pescaba en aguas limpias y se sembraba o simplemente se paseaba, y ahora de ello queda nada; un canal de aguas negras lleno de basura y despojos de construcciones absurdas en forma de escombros.

  • En ese pueblo imaginario con su río imaginario y olvidado, se ignoraba la enorme riqueza que tenían; y la naturaleza luchaba y resistía los embates de los señores de negra avaricia y odio, cientos de aves, insectos, reptiles y los cada día más escasos mamíferos se aferraban a una idea imaginaria, a una esperanza cada día más imaginaria: que en este pueblo imaginario y en este mundo imaginario, la gente fuese capaz de imaginar una realidad distinta.

Texto y fotografía por Leonardo Hernández Escudero, colaborador de este sitio. 11 de abril de 2021.

Todas las imágenes presentadas fueron tomadas en el río San Pedro por colaboradores de este sitio. No se autoriza la reproducción del texto sin previa solicitud por parte del interesado y autorización por parte de nuestra organización. En el caso de utilizar imágenes de nuestros colaboradores se deberá usar una referencia adecuada.

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