¿Quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes seremos los que destruimos el río San Pedro?

La jornada de limpieza se inició del puente del vado corriente arriba por la ribera sur. Como siempre: bolsas, vasos, botellas; el listado de rutina, todo sacado del agua o la vegetación y depositado en costales para ser retirado del río.

Se debe admitir que, después de tantas jornadas continuas, la capacidad de la brigada para localizar y retirar basura se ha tornado aguda, solo se deja aquella basura que físicamente resulta imposible alcanzar, ya sea por estar muy adentro en el agua o muy sepultada en la tierra o vegetación.

Este día no había ofrecido mayor novedad, por desgracia, la cantidad de basura tan grande como es, es de rutina cada sábado (los veintitantos costales de basura promedio por jornada).

Terminada la jornada hoy, a eso de las 8:30 am y caminando de regreso ya se ve que la gente empieza a llegar, no los pescadores que llegan más temprano, sino los “paseantes” o “turistas”, como prefieran llamarles. Esto inmediatamente se traduce en ruido, cada auto llega con la música a todo lo que da y, por supuesto, ¿quién sale de paseo sin sus respectivas bebidas alcohólicas?, la hora no importa, nunca es demasiado temprano o demasiado tarde, para eso siempre es la hora adecuada.

Hablemos de un caso en particular: auto estacionado al borde del agua, música a todo volumen, niños pequeños corriendo por ahí, hombres en el auto con sus respectivos botes de cerveza y un par de mujeres, una de ellas ya entrada en años (alrededor de los 60 quizás) y otra un tanto más joven, a ambas se les observa arrojando piedras al agua – hay que recordar que antes, al inicio de la jornada,  ya se había limpiado ese lugar –, ya estando más cerca se aprecia que el objetivo de sus pedradas es una gran botella de vidrio (vacía por supuesto) que habían arrojado al agua con el fin de jugar al tiro al blanco.

Quizás puedan imaginar la frustración e indignación que semejante espectáculo causa. La reacción fue ir directo a sacar esa botella del agua y llevársela antes de que lograran romperla ante la mirada incrédula de los presentes que, sorprendidos y quizás avergonzados (nada se pierde con soñar), parecían no saber bien que pasaba. Ante esta escena, la mujer mayor que segundos antes había estado arrojando piedras tratando de romper la botella para dejarla hundirse hecha añicos en el agua, dijo: “gracias joven” (no sé cómo interpretar esas palabras).

En el cuadro descrito hay niños pequeños que como ejemplo de comportamiento tienen: adultos que no tiene el menor respeto por el entorno (y seamos sinceros, tampoco por si mismos), hombres alcoholizándose, haciendo ruido, mujeres que arrojan una botella al rio y, no solo no corrigen esa acción, sino que la empeoran tratando de romperla.

¿Qué hacer? Digan ustedes…    

Campaña de limpieza del río San Pedro, 18 de septiembre de 2021

Texto por Leonardo Hernández, colaborador de este sitio. Fotografia por colaboradores de este sitio. 18 de agosto de 2021.

No se autoriza la reproducción del texto sin previa solicitud por parte del interesado y autorización por parte de nuestra organización. Todas las imágenes presentadas fueron tomadas en el río San Pedro por colaboradores de este sitio. En el caso de utilizar imágenes de nuestros colaboradores se deberá usar una referencia adecuada.

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