Una novata en la colecta de basura: por qué deberías unirte a la campaña de Vida en el río San Pedro

Lo primero que te llama la atención es la cantidad de basura que hay. Es probable que hayas pasado por el río, caminando o en algún vehículo, y te hayas dado cuenta de que hay deshechos, pero también es probable que, de lejos, no lo aprecies de manera tan clara. Sin embargo, cuando participas como parte de la iniciativa que Vida en el río San Pedro lleva realizando desde hace 91 semanas, te percatas de que hay zonas en las que puedes pasar la totalidad de la jornada recolectando desperdicios y apenas moverte unos pasos. Comienzas recogiendo lo que está a la vista: botellas, bolsas de papas, desechables. Una vez levantado eso, te das cuenta que hay una capa inferior que lleva mucho tiempo ahí. Se nota el paso del tiempo: las bolsas de plástico están hechas pedazos, hay vidrios rotos en lugar de botellas completas, corcholatas, colillas de cigarro; cosas más pequeñas que pueden escapar la vista de inicio. Te concentras en eso hasta que lo eliminas, casi, por completo.

Es cansando al inicio. Comienzas a utilizar partes de tu cuerpo (músculos, articulaciones) que normalmente no empleas y lo resientes (más al día siguiente). El terreno a veces es resbaladizo, lodoso o escarpado; tienes que tener cuidado de no confiarte y dar un mal paso. Hay cosas que encuentras que ponen a prueba tu estómago. Otras te provocan una mezcla de curiosidad y enojo ¿Por qué alguien tiraría aquí…? (puedes completar ese espacio con cualquier tipo de objeto que puedas imaginarte y no habrá respuesta equivocada).

El constante subir y bajar del suelo al costal de manera reiterativa puede resultar muy tedioso al principio. Por momentos sientes que nunca terminas: cuando piensas que el espacio en el que trabajas está finalmente libre de la huella humana, lo vuelves a mirar y encuentras más suciedad. Pero, a medida que pasa el tiempo y casi sin darte cuenta, entras en un ritmo agradable de trabajo: tu cuerpo ya sabe qué hacer, hacia dónde dirigir la mirada, de qué manera alcanzar algún deshecho. Y la tarea se vuelve altamente satisfactoria: aunque solo sea un pequeño pedazo de tierra, observas que está limpio gracias a ti. Esto te motiva a continuar, y es entonces cuando no sientes el tiempo, ni el cansancio o el tedio. Trabajas con mayor destreza y velocidad, llenas un costal detrás de otro. Llega la hora pactada para terminar pero no quieres, te gustaría continuar. Pero sabes que, si no te detienes, podrías seguir de manera indefinida.

Es posible que, si pasas al día siguiente por la zona que se limpió, veas que de nuevo está sucia. Sin embargo, entiendes que es parte de la tarea y que eso no te detendrá. Eres partícipe de una iniciativa que lucha para remediar la terrible situación en la que se encuentra el río San Pedro y eso es suficiente para ti. Y lo mejor de todo:  cualquier persona puede ser parte de esta actividad. se te proporcionan guantes y costales para recoger basura,  solo tienes que llevar tus ganas de trabajar.

Texto por Ana Arán Sánchez, colaboradora de este sitio. Fotografía por colaboradores de este sitio. 16 de abril de 2022.

No se autoriza la reproducción del texto sin previa solicitud por parte del interesado y autorización por parte de nuestra organización. Todas las imágenes presentadas fueron tomadas en el río San Pedro por colaboradores de este sitio. En el caso de utilizar imágenes de nuestros colaboradores se deberá usar una referencia adecuada. Todas las noticias utilizadas en este artículo han sido referenciadas y se deberá mencionar a la fuente original de esa noticia en caso de utilizarla.

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