Vida en el Río San Pedro

.

Flora y fauna del río San Pedro, Meoqui

Enseñando al río como ser río

De nueva cuenta observamos en varios puntos (en los municipios de Meoqui y Rosales específicamente), que se realizan trabajos dentro del cauce del río San Pedro, a lo que las “autoridades” llaman “mejorar el río”. A sabiendas de que para algunas personas (las que tienen el poder económico e institucional para hacer esto) el río no es más que una fuente de recursos explotables y del cual extraer riqueza para sí mismos, nos damos a la tarea de informar, a quien esté interesado, sobre río y el agua, tema con el que se lucra y se manipula a la población (pero no se le informa), sobre todo en tiempos electoreros.

Iniciemos con un marco general del agua: del agua que hay en el planeta únicamente el “1.2% corresponde al agua dulce, disponible en lagos, ríos y aguas subterráneas, y el 98.8% restante a mares, océanos, sedimentos marinos, glaciares y nieves perpetuas, los cuales tiene un papel decisivo en la conformación del clima, la regulación del sistema de la vida (biosfera) y en el funcionamiento del ciclo hidrológico (Ludevid-Anglada, 1998)” (1).

“Es el agua dulce la esencial para el mantenimiento de la vida, y la que actualmente se está convirtiendo en el principal problema mundial en el corto y mediano plazo. Lo anterior, por no estar uniformemente repartida en el planeta, y la contaminación del recurso sea superficial, subterráneo, continental o costero, está en aumento a consecuencia de la utilización de fertilizantes nitrogenados en la agricultura, la lluvia ácida, las descargas contaminantes provenientes de la industria (metales pesados, compuestos orgánicos persistentes); las originadas en los grandes núcleos urbanos (aguas residuales sin tratamiento)” (1).

Para nadie es un secreto que “uno de los mayores problemas en la actualidad es la insuficiencia de agua. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO, 2019) la demanda mundial del recurso hídrico seguirá creciendo a razón de un 1% anual hasta el año 2050. Este mismo documento, se alerta que la crisis de agua pone en riesgo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial el objetivo 6, referido a la necesidad de garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos (Organización de las Naciones Unidas, 2015)” (2).

“A escala global, la crisis del agua tiene múltiples causas, entre las que pueden mencionarse la gestión deficiente del recurso, un uso inadecuado por parte de un segmento de la población mundial y los impactos que el cambio climático está generando en la dinámica del ciclo del agua en el planeta. Ante este escenario, se debe adoptar un modelo de gestión pública y participativa del agua que, superando su concepción de simple recurso económico, sea considerada un activo eco-social (Pérez, 2015)” (2).

“La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicó en el año 2003, el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo, y en él se mencionan los siguientes aspectos (1):

  • La agricultura de regadío es el sector que consume la mayor parte de los recursos hídricos mundiales.
  • La demanda industrial de agua en los países subdesarrollados, es el segundo sector consumidor de agua, con un 23% promedio en el mundo.
  • El consumo doméstico absorbe únicamente el 8% del recurso.”

eJEMPLO DEL SEGUIMIENTO DE VRSP A LA CANTIDAD DE AGUA EN EL RÍO sAN pedro

De vuelta a la realidad: El río San Pedro seco

Una vez pasada la euforia de la temporada de lluvias y la contingencia de la crecida del río San Pedro (contingencia y daños en varios aspectos ocasionada por la ambición, malos manejos y negligencia humana), regresamos a la “normalidad”. En las notas periodísticas lo primero que se dice es que al llenarse la presa el…

Ese es el panorama general del agua, tanto en México como en el mundo. Y si queremos entender lo que acurre en nuestro entorno inmediato, en nuestra localidad, necesitamos entender al río y su cuenca, lo que era y en lo que lo hemos convertido.

“Las cuencas hidrográficas son espacios territoriales delimitados por un parteaguas (partes más altas de montañas) donde se concentran todos los escurrimientos (arroyos y/o ríos) que confluyen y desembocan en un punto común llamado también punto de salida de la cuenca, que puede ser un lago (formando una cuenca denominada endorreica) o el mar (llamada cuenca exorreica). En estos territorios hay una interrelación e interdependencia espacial y temporal entre el medio biofísico (suelo, ecosistemas acuáticos y terrestres, cultivos, agua, biodiversidad, estructura geomorfológica y geológica), los modos de apropiación (tecnología y/o mercados) y las instituciones (organización social, cultura, reglas y/o leyes)”(5).

“En función de la dinámica hidrológica se pueden reconocer tres zonas funcionales distintas al interior de una cuenca (Garrido, et. al., 2010) (5):

1. La zona de captación, de cabecera o cuenca alta. Son áreas aledañas a la divisoria de aguas o parteaguas en la porción altimétrica más elevada de la cuenca; abarca sistemas de montaña y lomeríos. En esta zona se forman los primeros escurrimientos (arroyos) luego que los suelos han absorbido y retenido toda el agua según su capacidad.

2. La zona de almacenamiento, de transición o cuenca media. Es una zona de transición entre la cuenca alta y la cuenca baja, donde los escurrimientos iniciales confluyen aportando diferentes caudales cuyas concentraciones de sedimentos, contaminantes y materia orgánica diferirán en función de las actividades que se realizan en cada subcuenca; es un área de transporte y erosión.

3. La zona de descarga, de emisión o cuenca baja. Es el sitio donde el río principal desemboca en el mar o bien en un lago. Se caracteriza por ser una zona de importantes ecosistemas, como los humedales terrestres y costeros, además de muy productiva para el uso agrícola y donde se acumulan los impactos de toda la cuenca.”

Lectura sugerida sobre la cuenca del río San Pedro

La Cuenca del río San Pedro

Una cuenca hidrográfica es una región donde se drena el agua de lluvia a un cauce principal. La cuenca del río San Pedro comprende 18 municipios chihuahuenses.

La principal fuerza que gobierna lo que sucede naturalmente en una cuenca es la gravedad, todo lo que está cuenca arriba podrá ser arrastrado superficialmente cuenca abajo en algún momento, generando una vinculación clara entre la cuenca alta, la media y la baja” (5).

“La cuenca, sea en forma independiente o interconectada con otras, es reconocida como la unidad territorial más adecuada para la gestión de los recursos hídricos. Sin embargo, desde que las jurisdicciones político–administrativas (países, estados, provincias, municipios o regiones) no coinciden con los límites territoriales de las cuencas, gran parte de las decisiones que afectan el ciclo hidrológico, el aprovechamiento del agua y a los habitantes de una cuenca, no considera las interrelaciones que ocurren en la totalidad de este sistema. Además, es común que la gestión del agua se fragmente por sectores responsables de su control y aprovechamiento, por tipos de usos, por la fuente donde se capta y otras arbitrariedades similares” (3).

Del párrafo anterior se desprende la conclusión lógica de que, “mejorar” o administrar un fragmento del río comprendido por un municipio de (Meoqui o Rosales, por ejemplo), no tiene sentido, dado que no se está considerando la totalidad de la cuenca. Y no lo decimos nosotros, lo dice la División de Recursos Naturales e Infraestructura de CEPAL (ONU):

“la entidad geográfica más apropiada para la planificación y gestión de los recursos hídricos es la cuenca fluvial”.

“la ordenación integrada de los recursos hídricos, incluida la integración de los aspectos relativos a las tierras y a las aguas, tendría que hacerse a nivel de cuenca o sub cuenca de captación”.

La “clave de la armonía a largo plazo con la naturaleza y con nuestros semejantes reside en arreglos de cooperación a nivel de cuenca hidrográfica” (3).

Lectura sugerida sobre la disponibilidad de agua para la biodiversidad local.

La desigual competencia por los recursos naturales

En los últimos años es frecuente en nuestra región observar paisajes con estanques y arroyos que se han secado; un ejemplo específico es el río San Pedro que, hace ya algunos años, tenía un flujo constante de agua y ahora se ha convertido en un humedal seminatural en el que se acumulan mayormente aguas negras.…

Y ¿Por qué se consideran las cuencas como unidades territoriales adecuadas para la gestión integrada del agua? Se preguntaran ustedes. “En principio, es simplemente porque son las principales formas terrestres dentro del ciclo hidrológico que captan y concentran la oferta del agua que proviene de las precipitaciones”. “La segunda explicación es que las cuencas constituyen un área en donde inter-dependen e interactúan, en un proceso permanente y dinámico, el agua con los sistemas físico (recursos naturales) y biótico (flora y fauna). Los cambios en el uso de los recursos naturales, principalmente la tierra, aguas arriba acarrean una modificación del ciclo hidrológico dentro de la cuenca aguas abajo en cantidad, calidad, oportunidad y lugar” (3).

“La gestión de los ríos en los países desarrollados se enfoca fundamentalmente en la restauración ecológica, mientras en los países en vías de desarrollo, no se está haciendo un uso sostenible de la mayor parte de los cursos fluviales. En este sentido, se aprecia que existe un problema general marcado por el deterioro ambiental y el incremento de los riesgos debido a las tasas de cambio de uso del suelo y el crecimiento de la población” (4).

“El espacio fluvial o territorio fluvial que ha sido modelado por el río con su propia dinámica, se ha desaprovechado, y en parte ocupado por el hombre, sin su correcta valoración, esto conlleva a una reducción progresiva del mismo. El cambio climático puede aumentar y ampliar riesgos a través de su potencial para alterar las precipitaciones, la temperatura del aire y los patrones de escorrentía, así como afectar las comunidades biológicas y romper los vínculos ecológicos en cualquier lugar (Palmer, Lettenmaier, Poff, Postel, Richter et Warner, 2009)” (4).

Lectura sugerida sobre la biodiversidad local.

Inventario de la biodiversidad del río San Pedro y la región: 2023

Para cierre del año 2023 nuestra organización ha registrado 2,729 especies de seres vivos en la cuenca del río Conchos, concentrándonos en la subcuenca del río San Pedro. Este año marca la 4ª ocasión que presentamos a la comunidad los resultados del monitoreo de la biodiversidad regional, con el objetivo de informarle y hacerla participe…

El espacio fluvial es el territorio que le pertenece al río para su correcto funcionamiento, debe ser preservado tanto para mantener su régimen de corrientes como para “acomodar” sus avenidas periódicas y extraordinarias, con el fin último de mantener su buen estado ecológico. Este espacio no solamente incluye el cauce con sus aguas corrientes permanentes o esporádicas y subterráneas sino las márgenes, las riberas, y fundamentalmente la llanura de inundación. El valor de las llanuras de inundación para la sociedad es de tal magnitud que se requiere un conocimiento profundo de los procesos que controlan la dinámica de los sistemas fluviales” (4).

“En casi todos los ríos existe una diferencia notable entre el volumen de agua que llevan en la época de secas y el de lluvias. Esta variación está acentuada por las obras de retención de agua y su uso para irrigación, de tal manera que muchos de los ríos que originalmente eran permanentes, ahora se vuelven intermitentes, por lo menos en algunos tramos de su recorrido” (1) (tal es el caso del río San Pedro).

“México ha mantenido desde 1995 un grado de presión alrededor del 16.6%, considerado como moderado; de acuerdo a los indicadores equivalentes en el ámbito internacional por las Naciones Unidas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y el World Wildlife Fund, sin embargo, en la mayor parte del norte y centro del país el grado de presión es mayor a 40%, equivalente a estrés hídrico severo, por lo que ha sido necesario importar agua de otras cuencas para satisfacer la demanda (SEMARNAT, 2007)” (1).

“Con relación al uso del agua, en México el 76.8% del agua concesionada se destina a las actividades agropecuarias, de los cuales solamente el 70.7% es exclusivamente agrícola, un 13.9% al abastecimiento público (incluyendo a las industrias conectadas a la red) y un 9.2% a la industria autoabastecida (incluyendo a las termoeléctricas). Del agua destinada al sector agropecuario los distritos de riego utilizan el 48% del total y el 69% se extrae de los acuíferos con una eficiencia de solamente 46%. Del abastecimiento público sólo el 0.35% es para uso doméstico con un 89.2% de la población con acceso a agua entubada (SEMARNAT, 2007); es importante señalar que son las poblaciones rurales marginadas las más afectadas por la falta de abastecimiento de agua potable y ubican principalmente en el sur del país donde existe mayor disponibilidad de agua” (1).

“Respecto al uso ambiental del agua o su uso para conservación ecológica, la Ley de Aguas Nacionales 2004 no ha contemplado el otorgamiento de concesiones para ello; sin embargo, la normatividad vigente sí expresa que el caudal ecológico debe incorporarse como volumen comprometido en los cálculos de disponibilidad de agua, lo cual al momento no ha sido determinado” (1).

Lectura sugerida sobre el seguimiento a la modificación del cauce del río San Pedro.

La dudosa necesidad de reencauzar el río San Pedro

En los últimos meses se han presentado en los periódicos locales diferentes notas sobre la supuesta “urgencia” o “necesidad” de reencauzar el río San Pedro y/o reforzar los bordos “para prevenir” inundaciones. En dichas notas, diferentes personajes son entrevistados y, sin presentar ninguna evidencia, opinan que esto debe de hacerse de forma urgente y con…

Keep reading

Del agua que corre por el rio San Pedro proveniente de las partes altas de la cuenca, y es almacenada en la presa Francisco I. Madero, en Rosales, Chihuahua, toda el agua extraída corre por canales revestidos con finalidad de uso para el riego agrícola y nada corre por el antiguo cauce del natural del río, siendo los escasos cuerpos de agua que se encuentran producto de manantiales, escurrimientos de zonas de riego próximas o desagües de aguas residuales de los municipios circundantes (Rosales, Meoqui, Delicias), las únicas ocasiones en que se ve un caudal en él, es cuando la presa derrama a causa de la temporada de lluvias. Esta presa ha derramado  en 26 ocasiones durante sus ya casi 75 años de existencia; y ha habido un periodo intermedio entre derrames de hasta 10 años (1996 – 2006) (9).

Siendo que la norma mexicana define el caudal ecológico como: “la calidad, cantidad y régimen del flujo o variación de los niveles de agua requeridos para mantener los componentes, funciones y procesos de los ecosistemas acuáticos epicontinentales” (6).

Vemos que eso evidentemente no ocurre aquí, grandes porciones del río se observan secas y carentes del más mínimo hilo de agua. No hay continuidad entre los diferentes cuerpos de agua existentes, por lo que las poblaciones de animales acuáticos están aisladas y expuestas a que dicho hábitat se seque sin posibilidad de migrar a otro enfrentado una muerte inevitable; del caudal ecológico nadie habla.

Si a esto agregamos la contaminación por aguas residuales, la creciente cantidad de basura, la extracción de materiales pétreos, las modificaciones arbitrarias al cauce, y la sobre explotación de la escasa agua que queda, nos damos cuenta de que el panorama del agua y su disponibilidad para la población de la región está más que comprometida. El riesgo de desabasto es grave y las autoridades únicamente siguen la ruta del dinero; simplemente tengamos presente un dato cada vez que nos hablen de sequía y de cuidar el agua: Se estima que una planta adulta de nogal usa aproximadamente 129,000 litros de agua durante un ciclo anual (7). Mientras que en promedio una persona en México consume 66,430 litros al año (8).

Texto y fotografía por Vida en el río San Pedro, excepto cuando se indica. 21 de marzo de 2024.

No se autoriza la reproducción del texto sin previa solicitud por parte del interesado y autorización por parte de nuestra organización. Todas las imágenes presentadas fueron tomadas por colaboradores de este sitio, a menos que se indique lo contrario, por ejemplo en cpaturas de pantalla. En el caso de utilizar texto y/o imágenes de nuestros colaboradores se deberá usar una referencia adecuada y citar a la fuente original cuando la información de este texto haya sido extraída de una fuente externa.

Bibliografías:

  1. Rodríguez-Orozco, N., Ruiz Rosado, O., Fajersson, P. (2010). Acciones y reflexiones para la conservación y el manejo del agua en México. Revista Ciencia Administrativa 2010(1). Disponible en https://www.uv.mx/iiesca/files/2012/12/acciones2010-1.pdf
  2. Castro, O. E., Moncada Rangel, J. A. (2022) Educación ambiental para el manejo sustentable del agua en la comunidad Toro Muerto, río Caroni. Areté, Revista Digital del Doctorado en Educación. 8(15):61-84. Disponible en https://doi.org/10.55560/arete.2022.15.8.3
  3. Dourojeanni, A., Jouravlev, A., Chávez, G. (2002). Serie Recursos Naturales E Infraestructura. Gestión del agua a nivel de cuencas: teoría y práctica. Naciones Unidas. Santiago de Chile, Chile. 83 pp. Disponible en https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/6407/1/S028593_es.pdf
  4. Hernández V. Nélida C. (2018). El río y su territorio. Espacio de libertad: un concepto de gestión. Terra. Nueva Etap. 34(56). ISSN: 1012-7089. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72157132006
  5. Cotler Ávalos, H., Galindo Alcántar, A., González Mora, I. G., Pineda López, R. F., Ríos Patrón, E. (2013). Cuencas hidrográficas. Fundamentos y perspectivas para su manejo y gestión. SEMARNAT. Ciudad de México, México. 34 pp. Disponible en https://biblioteca.semarnat.gob.mx/janium/Documentos/Ciga/Libros2013/Cuencas_final_2014.pdf
  6. CFE, CONAGUA, CONANP, CONABIO, IMTA, INE, SEMARNAT, The Nature Conservancy – América Latina, UNAM, WWF México. (2012). Norma Mexicana NMX-AA-159-SCFI-2012. Que establece el procedimiento para la determinación del caudal ecológico en cuencas hidrológicas. Disponible en https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/166834/NMX-AA-159-SCFI-2012.pdf
  7. Salcido-Mundo, D. G., Rivas-Lucero B. A., Morales Morales, H. A., Márquez Fierro, W. A., Hermosillo Nieto, J. J. (2021). Requerimientos Hídricos a largo plazo del Nogal con Imágenes de Satélite en la región Centro-Sur del estado de Chihuahua. Revista Biológico Agropecuaria Tuxpan. 9(1):192-206. Disponible en https://revistabioagro.mx/index.php/revista/article/view/353
  8. CONAGUA. Centro de Investigación y Docencia Económicas, A.C. (2012). Estimación de los factores y funciones de la demanda de agua potable en el sector doméstico en México. Informe Final. 153 pp. Disponible en https://www.researchgate.net/publication/274053633_Estimacion_de_los_factores_y_funciones_de_la_demanda_de_agua_potable_en_el_sector_domestico_en_Mexico
  9. Meléndez, J. J. (Colaboración). (2022). Presa Francisco I. Madero. El Diario de Delicias. Consultado el 10 de marzo de 2024. Disponible en https://eldiariodedelicias.mx/local/presa-francisco-i-madero-20220525-1934382.html  

Respuesta

  1. […] escombro “para contener la lluvia”, y más recientemente, hemos presentado evidencia de la destrucción de cuerpos de agua, biodiversidad y alteración del cauce del río San Pedro. En este artículo deseamos preguntarle a la población ¿cuándo será […]

    Me gusta

Deja un comentario