Las bolsas de plástico: un solo uso, daño permanente

Cuando el ingeniero sueco Sten Gustaf Thulin, creó las bolsas de plástico, lo hizo con la intención de inventar un producto que fuera más resistente que el papel, con la idea de que pudiera utilizarse una y otra vez. Además, buscaba contrarrestar la tala masiva de árboles necesaria para elaborar las bolsas de papel y el consecuente impacto ambiental que eso generaba. Una vez que se patentó el producto de Thulin y que se comenzaron a utilizar en los supermercados, ya no hubo marcha atrás. En la actualidad, se fabrican un billón de bolsas cada año, y ya están presentes en lugares tan inimaginables como la cima del Monte Everest o los casquetes polares, con desafío ambiental que ello implica (ONU, 2021).

Uno de los residuos que más frecuentemente se encuentran en el cauce del río San Pedro y sus alrededores, son las bolsas de plástico. Es común verlas enredadas entre la maleza y los carrizos, formando varias capas en las zonas con agua e, incluso, ya como parte del terreno. Resulta engañoso, porque en ocasiones, las bolsas que hallamos son tan antiguas que son difíciles de retirar, ya que al agarrarlas parece que se deshacen. Puede que los pedazos que quedan sean pequeños, pero no desaparecen. Estos fragmentos de microplástico pueden ser ingeridos por organismos acuáticos, con el daño que eso conlleva, debido a que se han encontrado tanto en agua salada como dulce. Además, pueden absorber contaminantes que luego son transportados junto con las partículas (Acosta, Carrillo y Caballero, 2022). Finalmente, señalar que, de acuerdo a diferentes organizaciones, una bolsa de plástico tarda en degradarse entre 150 y 500 años, dependiendo del material del que estén hechas.

Para algunos de nosotros, las bolsas de plástico han estado presentes en nuestra vida cotidiana desde niños. Sin embargo, las generaciones anteriores crecieron sin estas; llevaban sus bolsas de tela o carritos al mercado, y los productos se entregaban en papel de periódico o estraza. Para los alimentos delicados, como los huevos, existían las hueveras plegables (unas cestas de alambre). Las personas llevaban sus propios envases y los comerciantes empleaban embudos para llenarlos de líquidos como leche o vino. Otras formas de entregar los alimentos eran en costales o sacos de tela, cajas de madera, latas y cajas de hojalata.

En un artículo publicado en la Gaceta de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), López (2020) explica que las empresas muestran una gran resistencia para suspender el uso de bolsas de un solo uso en establecimientos comerciales. Evidentemente, hay un componente de ganancia económica que obstaculiza la aprobación de una iniciativa que elimine su uso y se incluya en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (2015).

Recientemente, la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) de la Ciudad de México, estableció en la Gaceta Oficial la denominada Norma Ambiental para la Ciudad de México, la cual establece una serie de especificaciones que deben cumplir las bolsas de un sólo uso. Uno de los aspectos que señala es que las bolsas que se utilicen deben estar elaboradas con un mínimo de 50% de material reciclado, así como ser 100% reciclables. Sin embargo, se considera que esto es apenas un primer paso: la meta final debería ser el desaparecer por completo el uso de este tipo de plásticos.

Sobre las bolsas que encontramos cada sábado en la recolección de basura: la mayor parte son del tipo de hule negro grueso, frecuentemente utilizadas para entregar y transportar bebidas alcohólicas que se adquieren en diferentes establecimientos, para consumirse en los alrededores del río. Más allá de que esta es una actividad que debería estar prohibida en las inmediaciones del humedal (también debido a las acciones que conlleva, como el ruido de los coches y la música que suele acompañar estas reuniones), bastaría con emplear la alternativa de utilizar una cubeta, las cuales frecuentemente se proporcionan en los bebefríos donde se venden estos productos, o, mejor aún, el uso de una hielera.

La segunda categoría de bolsas que más se hallan como desechos en las campañas de recolección, son las que son proporcionadas en los supermercados o tienditas. Estas también son fáciles de reemplazar por bolsas de tela elaboradas de algodón, yute o henequén. Recientemente, hubo un intento de prohibir el uso de las bolsas de plástico en los supermercados; algo que incluso pudimos presenciar en Chihuahua. Si bien hay ciertos establecimientos que ya no proporcionan este producto a sus clientes, la mayoría sí, e incluso toda la cantidad que cada quien desee. Se argumenta que son elaboradas de material reciclado o que son biodegradables. ¿Qué quiere decir esto? Que permiten una degradación completa después de 18 meses, siempre y cuando se cumplan con una serie de condiciones específicas como la temperatura y humedad para que se dé este proceso. Finalmente, se deforman en fragmentos más pequeños, pero estos no son orgánicos. Si bien es una mejora respecto a las bolsas regulares, no es una solución al problema medioambiental. El doctor Miguel Rivas del Instituto de Ecología de la UNAM, señala que “cualquier artículo que consumamos, por mucho que desaparezca de nuestras manos, va a terminar en algún lugar, muy probablemente va a terminar en un relleno sanitario” [i] Este especialista critica que este tipo de bolsas sigue formando parte de un modelo de consumo de usar y tirar. Algo que para el inventor de las bolsas de plástico no podría concebir. Según menciona su hijo, “la idea de que la gente tiraría sin más las bolsas resultaría extraña” [ii]

Queda la pregunta entonces ¿Por qué no usamos las otras opciones que no contaminan? Quizá requiera de mayor organización y preparación de nuestra parte el tener bolsas permanentes y acordarnos de llevarlas al mandado. O, en su defecto, si por comodidad u otra razón, preferimos el uso de bolsas de plástico ¿Por qué no llevárnoslas después de utilizarlas?

Texto por Ana Arán Sánchez, colaboradora de este sitio. Fotografía por Leonardo Hernández Escudero, colaborador de este sitio. 14 de julio de 2022.

No se autoriza la reproducción del texto sin previa solicitud por parte del interesado y autorización por parte de nuestra organización. Todas las imágenes presentadas fueron tomadas en el río San Pedro por colaboradores de este sitio. En el caso de utilizar imágenes de nuestros colaboradores se deberá usar una referencia adecuada. Todos los artículos consultados para realizar este texto han sido referenciados y se deberá mencionar a la fuente original en caso de utilizar información de esas fuentes.

Referencias:


[i] “Plástico es plástico: lo que hay detrás de las bolsas biodegradables” https://animal.mx/salud-y-estilo-de-vida/plastico-bolsas-biodegradables-cdmx-compostables/

[ii] La desconocida historia de las bolsas de plástico. https://www.ekomodo.eus/blog/estilo-de-vida-sostenible/la-desconocida-historia-de-las-bolsas-de-plastico/

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