“¿Qué tanto va a durar ahí?”, nos contestó la persona que llegó al río San Pedro a tirar restar restos de alimentos de su perro, cuando le planteamos que mientras nosotros desarrollábamos nuestra jornada de recolección de basura en el humedal del 29 de agosto de 2026, él llegaba a tirar basura.



“Fijense que (el) río san pedro nunca a estado en esas condiciones más bien es la gente de afuera de Meoqui” (29 de agosto de 2026.), comenta otra persona a la publicación de fotos de un basurero clandestino en el río San Pedro, bajo el puente del ferrocarril. Este basurero clandestino consistía en una alta cantidad de botellas de plástico de refresco, colillas de cigarro, bolsas de plástico, basura de casa, entre otros. Los residuos mencionados no únicamente representan un problema estético pues se ha documentado la ingestión, enredos y otros efectos de residuos plásticos en organismos de ecosistemas de agua dulce.
“calculo que deben ser los de la tenía (etnia) tarahumara, no puede haber nadie que no tenga casa, hotel o algo así deben ser personas de calle, que no tienen donde refugiarse…” escribe una usuaria en nuestra cuenta en Facebook a la publicación de fotos de la basura encontrada en el humedal el 8 de agosto de 2026: televisores, restos de un sanitario, envolturas de preservativos, botellas de bebidas alcohólicas, etc.



“En este mundo de redes sociales todos quieren un like y ser protagonistas… pero tod@s tenemos cola que nos pise, muchas tratan su trauma recogiendo (basura) y disque salvando perros”… agregó un usuario a la publicación anterior. 8 de agosto de 2026.
Es ilustrativo que ante la alarma de encontrar cantidades muy altas de basura en un río que fue designado Humedal de Importancia Internacional en el año 2012 por su relevancia ecológica predominen comentarios que delegan completamente la responsabilidad a habitantes de otros municipios, a una etnia o sector vulnerable en particular, que se tome a la ligera la cantidad y naturaleza de los desechos depositados en el humedal y que se trate de reducir iniciativas ciudadanas y voluntaria.


Es por ello necesario abordar y cuestionar algo del contenido que aportan los lectores del contenido que publicamos. Un hueso de vaca, como el fotografiado, no desaparece solamente por depositarse en el exterior, su degradación puede tardar años, dependiendo de la humedad, temperatura, actividad microbiana, exposición al suelo, entre otros factores; es poco probable que algún perro feral no lo encuentre y se alimente, hasta donde sea posible, de ese hueso, por lo cual es necesario considerar que dejar restos de alimentos tienen el potencial de atraer animales ferales o de libre desplazamiento, de lo cual existe evidencia que depredan y perturban a la fauna nativa, además de trasmitir enfermedades. El aspecto y olor fétido que desprenden alimentos en descomposición también son un impacto negativo en el humedal. Si esos desechos poco van a durar, ¿por qué no son depositados en el patio de su casa?
Es incuestionable que el río San Pedro recibe visitantes de múltiples municipios del estado, sin embargo, no se presenta ninguna evidencia para afirmar que todos los residuos, incluso la mayoría de ellos es atribuible a esos visitantes. La postura que atribuye toda la responsabilidad de la contaminación del humedal es cómoda y peligrosa, puesto que se deja el cuidado del humedal a partes distintas a la propia, como las de otras etnias, las de autoridades gubernamentales, los visitantes del humedal, sin considerar que el río es un patrimonio comunitario y se deteriora a diario. Es también necesario agregar que durante los más de 6 años que llevamos recolectando basura en distintas áreas del humedal es una constante encontrar basura en alta cantidad en todas esas áreas, por lo cual, encontrar basureros clandestinos no es un hecho aislado.

El considerar que únicamente miembros de una etnia específica o personas en situación de calle son los únicos responsables del alto grado de contaminación es discriminatorio y engañoso. Durante nuestras jornadas y recorridos por el humedal pueden observarse perfiles diversos. No existe un estudio que atribuya la presencia de basura a la presencia de miembros de algún grupo étnico, condición social o municipio determinado, ¿cuál es entonces la probabilidad de que la acusación de utilizar el humedal como deposito de basura, hotel, etc. sea la explicación más viable al alto grado de depósito de desechos solidos en el humedal?
El ambientalismo para la foto, es decir, la realización de actividades supuestamente encaminadas a la conservación del medio ambiente para la obtención de beneficios personales y grupales ha sido una de las posturas que hemos criticado desde hace años. Si bien es válido recibir esa crítica a los motivos de Vida en el río San Pedro para recolectar basura cada sábado por parte de un visitante de nuestras redes sociales, hacemos las siguientes preguntas a quien lee este texto: ¿no sería más practico buscar otra fuente de “likes” o “me gusta” a través de otras actividades que no involucrarán la recolección de basura los sábados a las 7:00 o 7:30 de la mañana desde hace más de 6 años?.
Cerramos este artículo especificando que distintos habitantes de municipios y localidades distintos a la cabecera del municipio Meoqui, como Delicias, Rosales, cordillera Meoqui-Julimes y Lázaro Cárdena, actualmente y a través de los años nos han acompañado en este esfuerzo semanal compartiendo la responsabilidad de preservación del humedal en cuestión.
¿Nos acompañan la próxima semana para terminar de retirar el basurero clandestino encontrado?


Texto y fotografía por Vida en el río San Pedro. Fecha de publicación: 30 de agosto de 2026.
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