Fiestas decembrinas, consumo e impacto en el medio ambiente

¿Se han fijado que cada año aparecen con más anticipación las decoraciones y productos “navideños” en las casas y los supermercados? En Estados Unidos, es tradicional poner y adornar el árbol de navidad el día después de Acción de Gracias, celebración que tradicionalmente tiene lugar el tercer jueves del mes de noviembre de manera anual. En México no existe esa celebración, sin embargo, hay personas que, desde antes de comenzar el mes de diciembre, ya están poniendo guirnaldas en las puertas y colgando las luces en el techo de sus hogares.

Productos «navideños» de venta en supermercados, generalmente innecesarios y con temática extranjera.

¿A qué se debe este fenómeno de adelantar cada año un poco más la “llegada de la Navidad”? Una posible respuesta, la podemos encontrar en el concepto Christmas Creep (adelanto de navidad), idea eminentemente comercial. La realidad es que la “temporada navideña” es una de las grandes oportunidades para que las grandes y medianas empresas incrementen sus ventas, por lo que tratan de convencer al consumidor de que debe prepararse para las festividades lo antes posible, motivando las compras impulsivas. Aunado a eso, la publicidad anuncia esta época como “la mejor del año” para compartir con las personas que queremos. ¿Cuál es la mejor forma de demostrar este afecto, de acuerdo a la campaña de marketing a la que estamos expuestos? Comprándoles un regalo.

La manipulación de las personas para que consuman distintos productos y servicios, y quedarse con el producto de su trabajo, también se refleja en la implementación del Buen Fin. Esta estrategia comercial se inspira en el Viernes Negro (Black Friday), que es el viernes que le sigue al  mencionado día de Acción de Gracias y consiste en la apertura de tiendas en horarios distintos a los usuales para que el consumidor compre los productos, usualmente no indispensables, en supuesto descuento. En México, el Buen Fin comenzó en el año 2011, implementándose en los últimos días de noviembre. El Buen Fin se empata con la entrega de la primera parte de los aguinaldos a los trabajadores. Es decir, el Buen Fin se trata de una estrategia inventada para  recabar la mayor cantidad de dinero de los trabajadores justo cuando lo reciben y sin la necesidad de esperar a la temporada navideña.

Hay diferentes aspectos de estas celebraciones que afectan de manera devastadora al medio ambiente. A continuación, se muestran algunos datos al respecto, de acuerdo a la agencia de noticias Telesur (2022):

  • En esta época, se incrementa el consumo de energía eléctrica, por el uso excesivo de las luces que se emplean como adornos, así como los inflables. Esto implica mayor emisión de dióxido de carbono, lo cual contribuye a la producción de gases de efecto invernadero.
  • En ciudades como Chihuahua, Durango y la Ciudad de México, la cantidad de basura (plástico, papel, desperdicios de comida) acrecienta hasta en un 20% en comparación con otros días del calendario.
  • Se incrementa el consumo de baterías para el uso de determinados juguetes, las cuales tienen sustancias tóxicas que provocan daños al ser derramadas o quemadas.

No se puede olvidar el tradicional y representativo pino navideño: está elaborado entre otros compuestos, por algunos hechos a base de petróleo, por lo que no puede reciclarse, tardando 500 años en degradarse (RSS, 2022). Así mismo, los fuegos artificiales expulsan contaminantes a la atmósfera, tales como el perclorato de sodio (además del ruido), el cual es nocivo para la salud de los seres vivos. El que en ocasiones llueva después de un espectáculo pirotécnico afecta los sistemas de agua, porque los productos químicos y colorantes que se expulsan al aire penetran el suelo y el manto acuífero (García, 2021).

Finalmente, están las compras, particularmente las que se hacen en línea. Diferentes compañías ofrecen ventajas en la adquisición de productos de esta manera: la rapidez, la facilidad y el precio. Es necesario detenernos un poco en este tema, ya que esencialmente las fiestas decembrinas giran en torno a la idea de comprar e intercambiar regalos. Para nosotros, como consumidores, resulta muy sencillo y conveniente: cualquier cosa que uno desea está disponible para recibirlo el próximo día con un solo clic. Antes de hacer ese paso, te sugerimos detenerte unos minutos y pensar en lo siguiente:

  • Previo al envío de los productos al consumidor, hay que empacarlos de manera especial para que estén protegidos durante el trayecto. Para ello se utiliza plástico, cuya producción contribuye a las emisiones de dióxido de carbono, lo cual contamina los ecosistemas y genera residuos en exceso.
  • Una vez empacado el producto, debe ser transportado hasta la casa del consumidor. En el año 2020, el transporte para hacer llegar los productos, así como las frecuentes devoluciones de los mismos, representó el 37% de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.
  • Aunque estrictamente hablando no tiene que ver con el impacto negativo en el medio ambiente, es necesario considerar a las personas que laboran en las compañías de compras por internet, así como los individuos que elaboran los productos que consumimos. Cada artículo que encargamos, tiene que ser seleccionado y empacado por un trabajador, el cual tiene que cumplir ciertas cuotas diarias (hasta 700 productos por hora ) o de lo contrario poner en riesgo su trabajo. Previo a ello, la prenda de ropa, accesorio o electrónico que queremos adquirir ha sido probablemente elaborado por niños y/ o adultos en condiciones de explotación

El propósito de este artículo no es juzgar de manera negativa las fiestas que resultan importantes para algunas familias, ni de condenar las tradiciones, después de todo, para algunos es una oportunidad para reunirse, convivir y estrechar lazos. La intención es ofrecer información que nos haga reflexionar sobre el impacto negativo que el consumo desmedido que se promociona en estas fechas tiene en el medio ambiente, para así considerar otras maneras de relacionarnos alejados de la manipulación de la publicidad, las cuales no pongan en riesgo el futuro de nuestro planeta.

Texto por Ana Arán Sánchez, colaboradora de este sitio. Fotografía por Juan Luis Loredo Varela y Leonardo Hernández Escudero, colaboradores de este sitio. 19 de diciembre de 2022.

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